Y tú…concilias o trabajas?

FUCK!

Así, con este sonoro palabro en Inglés, que en este contexto en particular se traduciría por “mecagüenlamadrequelaparió”, reaccionó mi entonces jefe a la buena nueva de que mi repollo numero dos estaba en camino. No exactamente correcto, ni política, ni socialmente.  Luego intentó arreglarlo diciéndome que le llenaba de orgullo y satisfacción y tal, pero el daño ya estaba hecho.

Esto que os cuento sucedió en la central europea de Amsterdam de una multinacional americana superguay del sector fashion, en la que yo ocupaba un cargo de mando medio  -no, no voy a decir el nombre-.  El jefe en cuestión era el director de marketing para Europa, pero luego ya al cabo del tiempo el karma cósmico -del que soy fiel creyente- se encargó de meterle un zasentoalaboca apoteósico cuando me enteré de que lo habían despedido y que los guardias de seguridad le habían pedido que por favor cerrase la puerta por fuera al marcharse para siempre jamás. Lo que me reí. Ahora ya sólo espero que el círculo se cierre del todo y su mujer, harta de darse en todos los marcos de las puertas, le abandone y le pida una pensión mensual que le haga mudarse a un piso sin vistas de 2×2 metros y estar a pan y agua para los restos.  Bueno, pero esto ya es mi cruel mente trabajando horas extras.  Dejemos que sean el destino y el karma quién se encarguen del resto de la tarea.

Con esta historia quiero dejar claro que habas se cuecen en todas partes, y que a pesar de que todo el mundo se queja en España por la conciliación, y que si tener niños y trabajar es difícil en el territorio patrio y que si patatín y patatán, no os engañéis: la conciliación es un problema universal y aunque os vendan la moto de que en el norte de Europa es un oasis y que atan a los bebés con longanizas, no es verdad. La conciliación laboral es difícil en todos los países, que lo sé yo de buena tinta. He contrastado hechos y opiniones con colegas y conocidos/as de otros países de más al norte, como Finlandia, que últimamente siempre se pone como ejemplo en España para la educación, no sé porqué. Los finlandeses no me parecen a mí mucho más listos que los españoles, así que no le veo yo el qué a lo de la educación. Son diferentes, eso sí, pero es que los finlandeses son diferentes a todo el mundo mundial. En fin, que me refiero a que en Finlandia, a pesar de tener una baja maternal de uno o dos años, ahora no me acuerdo exactamente, se las ven y se las desean para acceder a la misma posición laboral cuando ésta se acaba, y tienen que aguantarse con lo que haya cuando deciden volver a las trincheras.

Yo, en general, os puedo hablar de la situación en Holanda, y en particular, de mi caso.  Empezaré por mi misma: yo he currado full time ( o sea chorrocientas horas a la semana), desde los 19 años. Los estudios de marketing que tengo los hice combinándomelos con el trabajo, y tanto en España, como en Holanda he llevado el mismo ritmo trepidante de trabajar, viajar, montar tiendas, montar escaparates, ir a ferias, producir catálogos, traducir campañas, idear campañas y qué se yo cuantas cosas más.  Siempre a tiempo completo, como digo.  Cuando nació mi repollo numero uno, en 2002 pasé a trabajar 32 horas a la semana, (o sea cuatro días de lunes a jueves) horas que mantuve cuando nació mi repollo numero dos, en 2003. “Esto suena súper bien… trabajo a tiempo parcial! guau!”, os oigo pensar. Y una leche! Desde el momento que pasé a trabajar cuatro días a la semana, mi sueldo pasó a ser el de cuatro días a la semana , o lo que es lo mismo: un 20% menos. Sin embargo, mis tareas y responsabilidades siguieron siendo exactamente las mismas. O sea que trabajaba igual, más rápido porque lo tenía que comprimir en cuatro días, con el consiguiente incremento del margen de error, -porque vas mucho más acelerada-, y cobrando menos!!  Encima las reuniones más importantes, te las colocan siempre JUSTO el día que tú no trabajas. Y no te quejes, porque oye…”tú vives de coña, todos los viernes libres para pasear con tu nena!”.  Los hubiera matado!! Esto era hace unos años la tónica general. Por ley tenían que aceptarlo, porque tienes derecho a pedir reducción de jornada, pero en la práctica pues cómo que no. Sobre todo en una empresa americana, aunque estuviera cuajadita de holandeses y con base en territorio holandés.

Luego he seguido trabajando a tiempo parcial, entre las 32 y 36 horas a la semana sobre el papel,hasta que nació la repollo numero tres. He tenido que hacer malabarismos dignos del Circo Price para poder conciliar los dos mundos -de ahí el nombre ese horroroso de la conciliación, que a mí siempre me suena a reunión de iglesia con botafumeiro incluído. He trabajado en casa hasta las tantas con el ordenador a cuestas, he mantenido conference calls con América en el coche con el manos libres y las repollos sacándose los ojos la una a la otra en el asiento de atrás, he llevado a las repollos súper pronto a la guarderia y súper tarde a recogerlas, he viajado por esos mundos cuando una de las dos ( a veces las dos) estaba enferma pero sobre todo tengo la sensación de haberles robado un tiempo precioso que ya NUNCA más volverá. Y para qué? Bueno, aparte de lo obvio, que es comer y comprar zapatos, he dedicado mi valioso tiempo, experiencia e inteligencia a empresas que cuando no les ha interesado, no me han considerado como de la familia, por decirlo de alguna manera. Por tanto he decidido que yo ya no juego más. Que les den. De mi repollo tres voy a disfrutar como una enana, porque es mi último bebé y me pillas en esa época de la vida en la que le vas a vacilar a tu puta madre, como reza el dicho popular.

Además ahora en Holanda las cosas han cambiado un poco. En los últimos años se está implantando un nuevo modelo de trabajo llamado “het nieuwe werken”, que viene a ser algo así como ” el nuevo empleo”. No hay una definición 100% wikipédica del concepto, pero en resúmen se trata de una visión que tiene por objetivo que tanto empresa como empleado disfruten de una experiencia laboral placentera . Esto se puede conseguir a través de diversos métodos: trabajar menos horas, trabajar en casa, puestos de trabajo y horarios flexibles, etc.  Existen limitaciones, claro, pero hay bastantes empresas holandesas que en mayor o menor medida han empezado a ponerlo en práctica. A mí esto de cambiar la mentalidad me parece estupendo, más que nada porque las mujeres casi siempre salían perdiendo. En Holanda, casi todas las mujeres que tienen hijos, eligen el trabajo a tiempo parcial, lo cual limita bastante las opciones. Y sus carreras, claro, que se evaporan como la leche hirviendo, aunque se hayan pegado seis años estudiando derecho, por poner un ejemplo.

Desde hace unos años, el viernes se ha convertido en “papadag”. El día del padre. Es el día que muchos padres no trabajan ( sí, la igualdad), para quedarse en casa mientras sus mujeres regresan cantarinas a la mina. Si sales a la calle, ves a un montón de padres empujando carritos o jugando en el parque con los nenes. A mí me parece fabuloso, porque el mr. Proper también lo hace. Es bueno para el niño, bueno para el padre, y buenísimo para la madre, que así nos dejan en paz un rato.

A ver si lo implantan en España, no?

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6 comentarios en “Y tú…concilias o trabajas?

  1. Lo que yo sé de mi tierra,a los hombres los verás los domingos,paseando a sus retoños mientras las mamas trabajadoras lo dedican a limpiar la casa. No sé que es la conciliación, ni en casa ni el trabajo.
    Un beso, me encanta leerte

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