La vamos a liar parda!

Esto más o menos debió ser lo que exclamaron las tropas españolas, al mando de Don Fadrique Álvarez de Toledo (hijo del tercer Duque de Alba, para los que no lo sepan), cuando recibieron la orden de asediar -y a poder ser cargarse a todo bicho viviente- la bonita ciudad de Haarlem, dónde vive una servidora, allá por diciembre de 1578. El 18, para ser exactos…casi casi en Navidades, fíjate tú.

Hoy va de historia, pero no os preocupéis, que yo solo os voy a hablar del episodio de mi pueblo, porque al fin y al cabo es gracioso. Según se mire, claro. Porque cargarse a dos mil personas -que en aquellos tiempos era casi toda la población de Haarlem- es un pelín grave. Yo hay días en los que me sorprendo de que no me tiren piedras por la calle.

Bueno, a lo que iba. El tema del asedio éste empezó con la guerra de los 80 años, que enfrentaba a las 17 provincias de Flandes (más o menos el Benelux de hoy en día) contra su soberano, que era….tachán, tachán…Felipe II de España!!!

Claro, Felipe II era católico, y aquí, como ya expliqué en otro post, Calvino había hecho estragos y a la gente, lo del Papa y tal les daba bastante yuyu, así que decidieron hacerle una peineta doble al español. Peineta que duró…pues eso: ochenta años. Así que Felipito decidió enviar a sus tropas para arriba, los famosos tercios de Flandes, que no os engañéis, eran la mayoría alemanes.  Lo que viene siendo mercenarios. Enviar tropas de un lado a otro de Europa salía caro, y las arcas del Estado no estaban para bollos. Igual que ahora, vamos. Así que reclutaron a tropas que vivían más cerquita, y luego unos cuantos españoles de relleno (habéis leído Alatriste? En estos libros explica Pérez-Reverte el tema de los tercios muy bien).

Estos tercios se dedicaban a ganar terreno a los calvinistas, y a ganar ciudades, entre ellas Haarlem. Aquí estuvieron dando por saco siete meses, un invierno muuuuuuy largo. Lo planearon fatal, porque el asedio comenzó en diciembre, y aquí en Holanda, los diciembres son muy chungos, de siempre. Pasaban más hambre los asediadores que los asediados, porque los de mi pueblo adoptivo -que en realidad no es un pueblo, es una ciudad desde hace la tira-, eran muy listos. Como hacía un frío del copón, todos los canales se habían helado (como suele pasar cada año), así que los barcos con provisiones no podían ni entrar ni salir. Pero los muy listillos sabían patinar sobre hielo todos. En Holanda hasta los perros saben patinar sobre hielo, así que cuando bajaban la guardia, se escapaban a por provisiones. Los españoles mientras tanto, como antes no habían skatings, no habían aprendido a patinar….y esperaban pacientemente a que el ejército les mandara provisiones. Provisiones que no llegaban, al igual que la paga, porque ya he mencionado antes que las arcas reales tenían telarañas. -ojo al dato, que aquí ya hubiéramos tenido que sospechar en lo que España se iba a convertir con el paso de los siglos!.

Total, que entre el frío, el hambre y el cabreo que llevaban porque no cobraban, la moral la tenían por los suelos y los holandeses mientras, poniéndose morados de comer con los patines puestos.

Después, en Haarlem tuvieron también la mala suerte de que la gente era un poco burrita. Se toparon con una de las figuras más significativas de la historia de Haarlem. Kenau Simonsdochter Hasselaar (no, no es familia de Keanu Reeves). UNA MUJER!! (toma conciliación!).

La sra. Hasselaar se unió a la lucha cuando el gobernador de Haarlem hizo un llamamiento a todo el mundo que estuviera disponible para pelear contra los invasores. Era una viuda, hija de un fabricante de cerveza, y madre de cuatro hijos, y fue a la que se le ocurrió la feliz idea de lanzar barreños de alquitrán hirviendo por los muros de la ciudad cuando los tercios intentaban escalarlas. Como digo era un poco burrita, la muchacha.  Para que os hagáis una idea de como debía ser la mujer, aquí en Holanda a las “marimachos” se las llama “Kenaus”.

kenau

Valiente sería, pero fea era también un rato!

Pues la tal Kenau y el resto se cargaron a muchísimos españoles, pero al final, después de siete durísimos meses, empezó a salir el sol y en julio la ciudad se rindió, acosada por el hambre. El total de bajas del ejército español fue de 1.700. Muchas, muchas.

Aún hoy en día, cuando limpian el fondo de los canales para sacar las bicis y demás porquerías que los gamberros tiran, sale algún casco español, testigo mudo de tiempos pasados que ni mucho menos fueron mejores que los actuales.

Y para que os hagáis una idea de los que la gloriosa España de hace siglos supuso para Holanda, que sepáis que en el himno holandés (el Wilhelmus) hay un párrafo que dice:

“…siempre he honrado

al Rey de España”

Se estarán ahora mismo tirando de los pelos pero claro, un himno no se puede cambiar así como así.

Y como última curiosidad, en Holanda hay muchísima gente que se apellida ‘Spanjaard” (“español”, en holandés).  Digo yo que en ochenta años, algún niño se procrearía por aquí….y cómo iban a llamar a los pequeños bastardines?  Pues “el español”! Es que aquí los apellidos no llegaron hasta que Napoleón desembarcó para poner orden.

Pero eso lo explico otro día. Espero que os haya gustado la lección. Yo no soy historiadora ni de lejos, así que si alguien ve algún error que me lo diga. No sé si el señor Pérez-Reverte me lee (me parto!), pero si lo hace, que tenga misericordia conmigo.

800px-Haarlem_Bavo

La iglesia de mi pueblo. Más bonita!

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5 comentarios en “La vamos a liar parda!

  1. Muy bien explicado. Si te interesa el tema, te sugiero la peli “La Kermesse héroique” de Jacques Feyder de 1935 en ByN, de gran comicidad y con un Louis Jouvet extraordinario que borda su papel. Un abrazo.

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  2. Hola guapa, siempre he oído decir que el Duque de Alba era muy querido por esos lares. En los años 60 tuve un jefe holandés y ese tema era uno de sus preferidos.
    Gracias por refrescarnos la historia.
    Un beso

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  3. Bueno, los mercenarios que reclutaba el rey de España, obligatoriamente debían ser católicos (por razones obvias y por no se que ley…) asi que en las filas de los ejércitos españoles de la época, abundaban los alemanes (bueno, más bien Bávaros), suizos, Irlandeses…

    Muy bonica la historia, y muy bien explicada. A ver cuando explicas la de los globetrotters de tu pueblo (ciudad)…

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