El último fiestón.

angel 15 bw by Pierre the III, via Flickr

Ahí estaba yo el otro día, llorando a moco tendido y pasándole un pañuelito al ex, en el funeral de la madre de una amiga mía que desgraciadamente murió la semana pasada a causa de un cáncer de páncreas fulminante, mientras por los altavoces de la casa funeraria sonaba Elvis Costello y su “In another room” a un volúmen ensordecedor.

Allí estábamos, como digo asistiendo a uno de los eventos del funeral. Un par de días antes, había encontrado la invitación al evento (bueno, LOS eventos) en el buzón de mi casa. Invitación que me sumió en la más profunda de las confusiones, al percatarme de que estaba invitada a tres diferentes actos, divididos en dos días y tres lugares diferentes, desparramados por  varias provincias holandesas. A saber : un acto de condolencia para dar el pésame a la familia el martes por la tarde, un funeral el miércoles por la mañana, y el entierro propiamente dicho el miércoles por la tarde, a casi 80 kilómetros del acto anterior.

A ver, ya aviso de que no es mi intención en ningún modo ser irrespetuosa pero creo que el tono jocoso siempre es apropiado, incluso con la muerte, que a fin de cuentas también es parte de la vida.

Pues como digo, al leer la invitación me quedé un poco a cuadros porque a ver, ir a funeral por respeto a tu amiga y a prestarle apoyo está muy bien, pero hacerte un porrón de kilómetros detrás de un féretro durante dos días, pues como que no. El tema se solucionó con una llamada de socorro para recibir más información, y ya me quedó claro que con asistir al funeral, ya se consideraría que había cumplido.  Pero os lo explico detalladamente para ver que en estos casos, también hay diferencias sustanciales en el modo de contemplar la vida (y la muerte) entre los españoles y los holandeses.

Para esta gente, supongo que otra vez por el tema del calvinismo, la muerte es un paso más y aunque para nadie es agradable perder un ser querido, no lían dramas ni se tiran de los pelos como en otros países mas del sur. Aquí se lo toman como un brete del destino, un paso más en un recorrido que yo, al haber sido educada en el catolicismo- aunque a mí la iglesia me la repampimfla descomunalmente- pues no llego a comprender en toda su magnitud. Los de aquí no diré yo que hagan una fiesta, pero casi. Al menos, es una celebración… a saber….en el acto al que acudí yo, que duró exactamente una hora, escuchamos canciones de Elvis Costello, Tori Amos y algunas más de artistas holandeses que no conoceréis. Todas ellas bastante acorde con los angelitos, las flores, y cosas así que van con el tema, ya que la señora tenía casi 70 años y este estilo debía ser el suyo, seguramente.

Es que aquí, hay mucha gente que ya tiene planeado su funeral; el mr. proper sin ir más lejos tiene el guión de todo su acontecimiento, incluida música de Metallica. Toma ya! Y el ex, recuerdo que alguna vez me había dicho que él quería Guns ‘n Roses en el suyo. Una verbena, vamos!

Pero siguiendo con el funeral que nos ocupa, entre tema y tema pop tuvimos la oportunidad de ver una presentación de powerpoint con los mejores momentos de la vida de la señora en cuestión, con una música de fondo que ya la hubiera querido el de la lista de Schindler para la banda sonora de su peli.  Llegados a este punto, tuve que preguntarle al ex si quería un pañuelo, porque se estaba sorbiendo los mocos de manera un pelín sonora -la dichosa música-y no me dejaba oír nada. Cuando acabo la presentación, que duró 10 minutos, subieron al estrado a hablar varias personas: sus hijos, su nuera y nieto, sus hermanas, y su ex jefe, que se pegó un discurso de 8 minutos, el tío. (Si, lo cronometré sabiendo que seguramente de ahí saldría un post).  Luego subió al estrado un espontáneo, que resultó ser un pastor protestante que había conocido a la familia años antes y que me da a mí que les pilló a todos de sorpresa, a juzgar por la cara de mi amiga. Luego se cascó una plegaria delante del féretro que más o menos vino a decirnos que él le daba permiso para subir al cielo. Muy intenso todo.

Una vez acabado el acto, nos indicaron que debíamos pasar ordenadamente a la sala adyacente, leáse BAR. Allí tuvimos la oportunidad de dar el pésame a la familia, los pobres todos en fila ordenadita y de riguroso luto, y….ponernos ciegos de pasteles. Es aquí adónde yo quería llegar. Los funerales holandeses están llenos de cosas ricas para comer, igualito que una comunión. Sólo faltan los ganchitos. Yo no es que tenga mucha experiencia en funerales pero me da a mí que en España esto no se hace así, no? Porque este funeral del otro día aún fue recatado, pero hace unos cuantos años tuve que asistir a dos muy seguidos (los abuelos del ex que eran los pobres ya muy mayores) y oye….una alegría y una de tapas holandesas que no veas la fiesta que montaron. Y sí, también estaban las famosas bolas de fuego ( a.k.a bitterballen) de las que ya he hablado en algún post. Y por supuesto café, y por supuestísimo alcohol. Mucho alcohol, que siempre va bien para ahogar las penas.

Creo que dentro de poco tengo que plantearme ponerme hasta las cejas de chintonis y cuando esté a punto de caer redonda, ENTONCES escribiré el plan para mi propio funeral. Que fiestón se van a pegar!

Anuncios

6 comentarios en “El último fiestón.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s